Tiendas, bares y servicios de San Juan, Ermitagaña y Mendebaldea de Pamplona han crecido con sus vecinos lo que les convierte en uno más. No se trata solo de vender, también de atender, dicen.
En 2003 iniciaba su andadura la Asociación de Comercio de San Juan, Ermitagaña y Mendebaldea, unida bajo una única agrupación por tratarse de tres barrios contiguos y limítrofes de Pamplona. La construcción del barrio de San Juan comenzó en la década de los sesenta y desde el inicio los bloques de pisos se dotaron de bajos comerciales que cuajaron de tiendas y bares el barrio. Una década después, se levantaban los inmuebles de Ermitagaña, con menos locales lo que impulsó un mercado municipal. Y, tras un nuevo período de diez años, llegó la urbanización de Mendebaldea, éste como San Juan trufado de espacios a pie de calle para las tiendas. Por eso el comercio ha crecido con sus vecinos y se ha convertido en uno más; comercio que pretende no sólo vender, indican desde la asociación, también dar servicio a los suyos y a los que vienen de fuera. ¿Cómo? Con trato personalizado para conocer qué se necesita de un sector que mantiene el pulso y una variada oferta en sus casi 400 establecimientos.
El presidente de la asociación, que aglutina a 63 establecimientos, José María Basarte Díez de Ulzurrun, dice que el principal problema del comercio de los tres barrios es el relevo. “Es verdad que nosotros mismos no nos adelantamos al futuro promocionando el negocio años antes a la jubilación. Pero también influye mucho que a los jóvenes les lastra el precio de la vivienda o que tampoco se concedan créditos”. Basarte añade que otros inconvenientes que sufre el sector son el precio que pagan por la recogida de basura – “más del doble que un vecino cuando nuestros residuos son sobre todo cartón y plástico, material muchas veces ya reciclado”- o por la tarjeta de residente para poder aparcar en la zona de rotación. “Un vecino abona algo más de 50 euros y un comerciante 240”.
Pero el presidente quiere hablar sobre todo en positivo. Y lo hace refiriéndose a la asociación y lo bueno que tiene pertenecer a ella. “Con el pago de 21 euros al mes tengo acceso a un presupuesto de 40.000 euros. Además, un colectivo accede a más fondos públicos procedentes del Ayuntamiento o del Gobierno de Navarra junto al apoyo que nos brindan entidades financieras como Caja Rural de Navarra. Y todo ello gracias a que, como asociación, podemos tener una gerente -Inma Elcano Redín- que trabaja, y muy bien, para conseguirlo o impulsar campañas de promoción en fechas claves. Ella además se ocupa, junto a la asesoría jurídica, de orientarnos a conseguir ayudas de cara a reformas o equipamientos”.
Como mínimo hay siete campañas al año. “Ahora acabamos de repartir bolsas reutilizables con el logo de la asociación que entregábamos gratis por una compra mínima que fijaba cada tienda. Otra promoción que gusta mucho son los calendarios, que cada año dedicamos a una temática distinta con las y los comerciantes caracterizados en función del escenario, por ejemplo de cine o de cuentos infantiles. O el regalo de flores y plantas en la primavera. En este momento, estamos preparando la ruleta de los premios que lanzaremos a finales de mayo o principios de junio. Por las compras realizadas durante unos 10 días, la clientela recibirá un boleto para jugar a la ruleta de los premios. La ruleta rotará por los diferentes barrios, un día por barrio, de este modo la clientela podrá jugar a la ruleta y ganar uno de los más de 3700 premios”, desgrana.
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