Martín Azpilcueta y San Alberto Magno mantiene el pulso de comercio y bares en una calle con la idiosincrasia de un lugar donde se conocen todos pero con venta incluso fuera de Navarra.
En 1997 comenzaba su andadura la Asociación de Comerciantes de la Zona de Martín Azpilcueta, que aglutinaba bajo el mismo paraguas a una treintena de comercios que se diseminan en apenas 258 metros de la calle del mismo nombre y los 92 del primer tramo de la aledaña San Alberto Magno. “Se empezó como muchas otras, para poner luces de Navidad e impulsar campañas en estas fechas”, explica la gerente de la asociación Inma Elcano Redín. “Pero en seguida se tomó el pulso comercial viendo la necesidad de mantener esa unión durante el resto del año”. Era un comercio veterano, que había surgido en la década de los sesenta con los primeros bloques de pisos de esta zona del barrio de San Juan. La cooperativa de propietarios de San Alberto, dueña de gran parte de las bajeras, quiso afianzar una fuente de ingresos con la continuidad de estas tiendas y bares por lo que no ha especulado con los precios del alquiler. “Y han tenido la suerte de encontrar gente con empuje y con iniciativa. Tenemos prácticamente representados todos los sectores comerciales, tan sólo nos falta una zapatería”, dice Inma.
Una de estas emprendedoras que cree en la cercanía del trato, en el servicio y que, añade, ella es una “vecina del bajo” es la presidenta de la asociación Ana Irisarri Zambrano, al frente del establecimiento hostelero Goxo Latte. “Hay gente que no sale de la zona, que hace compra aquí, que su rato de ocio también está con nosotros. De esa gente de toda la vida que nosotros conocemos. Por eso nos involucramos en iniciativas como el pacto del mayor del barrio. Si detectamos un problema de alguna persona de edad avanzada lo comunicamos al centro de salud o nos preocupamos por los que están más delicados subiéndoles la compra. No es vender por vender, es dar calidad, servicio y cercanía”.
Una cercanía a la que se le pone cara, añade Inma. “Por eso cada año renovamos los dos carteles -uno en cada acceso a la zona desde la avenida Bayona y desde Monasterio de la Oliva- con una gran fotografía en la que salen todos los propietarios de los establecimientos. “Es nuestra manera de decir que el comercio lo entendemos como de persona a persona”, dice la gerente sobre una de las iniciativas de la asociación. Una imagen que se repite fraccionada por meses en el calendario que se distribuye entre los clientes.
La asociación impulsa campañas fijas en primavera, otoño, Navidad, junto con la de San Fermín. “En estas fechas, todos los establecimientos decoramos nuestros escaparates de fiesta siempre dentro de lo que a nos dedicamos, con un sorteo para una comida o cena en un restaurante”, comenta la presidenta. “Y por supuesto nos involucramos en las fiestas del barrio”. Lo que ha cogido auge ha sido su celebración de Nochevieja, una cita que adelantan a las doce del mediodía para invitar a vecinos y clientes a cerrar el año. “Siempre procuramos hacer cosas nuevas. Ahora por ejemplo hemos repartido boletos que se daban en los comercios y bares asociados con los que te podían tocar regalos”, añade Inma. “Además, se procura dinamizar la zona con actividades en la calle, como el trenecito, espectáculos de microcirco, magos, música. La gente cree en la asociación y una prueba de ello es que los que abren nuevos se apuntan”, destaca la gerente. “Porque sí, en Martín Azpilcueta y San Alberto Magno muchos han tomado ya el relevo a sus padres para continuar el negocio. Y si no se sigue, la bajera está poco tiempo cerrada, enseguida viene alguien para abrir otro establecimiento. Creo que no quedan apenas locales vacíos en ambas calles”, añade a su vez la presidenta.
Comercio y bares entre los que siempre hay movimiento de gente en un flujo constante de personas que se dedican a dar una vuelta, saludar a los conocidos o tomarse algo. “Un poco como en un pueblo”, dice Ana sobre una zona con peatonalizacion controlada desde 2007 que dejó atrás la calzada del transito rotado por un suelo al mismo nivel adoquinado. “Es que aquí se sigue practicando la compra del día a día, no esa de la semana que te lleva a una gran superficie y luego te olvidas. Para muchas personas mayores es un motivo estupendo para socializar”, añade la presidenta sobre una zona que también vive en los portales una renovación generacional. “Van viniendo parejas jóvenes. Se da el caso de hijos de vecinos mayores que después de un tiempo regresan a Martin Azpilcueta o San Albergo Magno porque le tienen mucho cariño. Gente que no ha roto del todo los vínculos con nosotros porque aprovechaban la visita a sus padres o abuelos para hacer aquí sus compras”.
Como en otras tantas asociaciones de comerciantes, hasta la de la Zona de Martín Azpilcueta también llegan las quejas de comerciantes sobre las trabas que puedan encontrar en la administración a la hora de renovar un negocio, tramitar una licencia de actividad o de apertura. “Hay que apoyar al comercio local o de proximidad también desde las instituciones”, defiende Inma Elcano. “Sería muy deseable seguir en la actual línea de colaboración que mantenemos con el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra”.
Como ejemplo, la gerente de la asociación cita la cesión desde el área municipal de Promoción Económica, que engloba el comercio de cercanía, del local en la calle Mercaderes 11 para las asociaciones de comerciantes. “Va a generar muchas sinergias entre todos y podemos compartir problemas y sus soluciones.
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